Por Alejandro Monzón, para Análisis Litoral
Los suicidios en Entre Ríos constituyen una grave preocupación de salud pública que exige respuestas urgentes. La muerte de Marcos Almada, el joven de 23 años encontrado sin vida en el Parque San Carlos de Concordia, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención, la atención en salud mental y el acompañamiento a las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento.
Hay noticias que uno escribe porque es su trabajo. Y hay otras que, mientras las palabras aparecen en la pantalla, le aprietan el corazón, le llenan los ojos de tristeza y le dejan una sensación de impotencia difícil de explicar. La noticia del hallazgo sin vida de Marcos Almada, el joven de 23 años que era intensamente buscado en Concordia desde el lunes, pertenece a esa segunda categoría.
Marcos fue encontrado este sábado en el Parque San Carlos, después de varios días de búsqueda en los que familiares, allegados y una comunidad entera aguardaban una noticia que les permitiera recuperar la esperanza. La confirmación de su hallazgo golpea de lleno en el corazón de Concordia. Detrás de cada nombre hay una historia, afectos, sueños, proyectos y personas que, desde ahora, deberán aprender a convivir con una ausencia que ninguna palabra puede reparar.
Desde Análisis Litoral acompañamos el dolor de sus seres queridos. Y lo hacemos con el respeto que exige una tragedia de estas características, sin especulaciones sobre las circunstancias de su fallecimiento, que deberán ser esclarecidas por la investigación judicial.
Pero hay algo que tampoco podemos hacer: acostumbrarnos.
CUANDO EL DOLOR DEJA DE SER UN CASO AISLADO Y SE CONVIERTE EN UNA ALERTA SOCIAL
Quienes trabajamos en los medios conocemos la dureza de informar sobre una muerte. Sin embargo, cuando se trata de una persona joven, cuando hubo días de búsqueda y cuando una familia pasó horas interminables esperando noticias, el ejercicio del periodismo se vuelve mucho más que una tarea profesional. Se transforma en una pregunta que nos persigue: ¿qué estamos haciendo como sociedad para prevenir tanto dolor?
Es necesario aclararlo: la muerte de Marcos no puede atribuirse a una causa que todavía no ha sido confirmada. Pero su historia, como tantas otras tragedias que conmueven a nuestras comunidades, vuelve a poner sobre la mesa una discusión urgente acerca de la salud mental, el sufrimiento humano y la capacidad de las instituciones para detectar situaciones críticas y actuar a tiempo.
No se trata de encontrar culpables apresuradamente. Se trata de evitar que la indiferencia, la burocracia o la falta de coordinación nos impidan hacer todo lo posible para proteger la vida.
ENTRE RÍOS, FRENTE A UNA ESTADÍSTICA QUE YA NO ADMITE INDIFERENCIA
Los números son contundentes y merecen una atención que vaya mucho más allá de una declaración oficial.
Según datos del Sistema Nacional de Información Criminal, difundidos en septiembre de 2026, Entre Ríos registró 288 muertes por suicidio durante 2025, con una tasa de 20,8 casos cada 100.000 habitantes. En 2024 se habían contabilizado 263 casos, con una tasa de 19,1. El registro de 2025 ubicó a nuestra provincia en el primer lugar del país en este indicador, frente a una tasa nacional de 11,8 por cada 100.000 habitantes. https://www.elheraldo.com.ar/noticias/salud/entre-rios-mantiene-la-tasa-de-suicidios-mas-alta-del-pais
No estamos hablando de una percepción, de una impresión periodística ni de una discusión partidaria. Estamos hablando de vidas humanas.
También existe información oficial sobre los intentos de suicidio. El sistema de vigilancia epidemiológica de Entre Ríos registró 395 eventos notificados durante 2025 y 418 entre enero y julio de 2026. El propio organismo advierte que esos registros no representan la totalidad del fenómeno, porque el sistema todavía está en proceso de implementación y consolidación. https://www.entrerios.gov.ar/msalud/monitorcovid-19/int_suicidios.html
https://portal.entrerios.gov.ar/suicidio
Estas cifras exigen una mirada profunda, responsable y sostenida. No alcanza con lamentar cada tragedia, expresar condolencias y pasar a la noticia siguiente. Tampoco alcanza con organizar actividades de concientización si después no existen recursos suficientes, dispositivos accesibles y equipos preparados para acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento extremo.
La prevención necesita presupuesto, profesionales, seguimiento, información pública y presencia territorial. Necesita que la salud mental deje de ocupar un lugar secundario en las prioridades del Estado.
UN FORO URGENTE PARA BUSCAR RESPUESTAS, NO PARA PRODUCIR OTRA DECLARACIÓN
Desde este espacio periodístico proponemos que el Gobierno de Entre Ríos, los municipios, las universidades, los hospitales, las instituciones educativas, los colegios profesionales, las organizaciones sociales y los medios de comunicación sean convocados a un Foro Provincial Urgente para la Prevención del Suicidio y el Abordaje Integral de la Salud Mental.
No un encuentro para cumplir con una agenda. No una fotografía institucional. No un documento que termine archivado en algún despacho.
Un foro con objetivos concretos, plazos definidos, responsabilidades asignadas y resultados que puedan ser evaluados por la ciudadanía.
La primera tarea debería ser reunir y analizar información confiable sobre las muertes, los intentos, las edades, las zonas de mayor incidencia, las barreras para acceder a la atención y las dificultades que enfrentan las familias cuando necesitan ayuda. También sería fundamental estudiar experiencias internacionales que hayan demostrado resultados, adaptándolas a nuestra realidad social, económica y sanitaria.
A partir de ese diagnóstico, Entre Ríos necesita una batería de medidas que incluya el fortalecimiento de los equipos de salud mental, la ampliación de la atención en hospitales y centros de salud, dispositivos de acompañamiento comunitario, protocolos de detección temprana en escuelas y lugares de trabajo, capacitación para quienes están en contacto cotidiano con jóvenes y adultos en crisis, y mecanismos de seguimiento para evitar que una persona quede desamparada después de pedir ayuda.
También hace falta una red de respuesta accesible, conocida por la población y coordinada entre los organismos públicos. Porque pedir ayuda no debería convertirse en una carrera de obstáculos ni depender de que una familia tenga dinero, contactos o la posibilidad de trasladarse cientos de kilómetros.
Y hay una responsabilidad que nos alcanza a todos: construir una sociedad en la que hablar del sufrimiento no sea motivo de vergüenza, en la que escuchar no sea una formalidad y en la que pedir ayuda sea entendido como un acto de valentía.
LA RESPONSABILIDAD DE LOS MEDIOS: INFORMAR SIN HERIR Y ALERTAR SIN CALLAR
El periodismo también tiene una tarea delicada. Debemos informar sobre hechos de enorme impacto social sin caer en el sensacionalismo, sin difundir hipótesis como certezas y sin exponer innecesariamente a las familias. Pero tenemos, además, el deber de señalar los problemas que se repiten, preguntar qué se está haciendo y reclamar respuestas cuando los indicadores muestran una situación alarmante.
La muerte de un joven no debe convertirse en un espectáculo informativo ni desaparecer de la memoria pública apenas termina la cobertura. Debe convocarnos a pensar, investigar y actuar.
No sabemos qué circunstancias rodearon la muerte de Marcos. Sería irresponsable afirmarlo antes de que la Justicia y los profesionales intervinientes establezcan lo ocurrido. Sí sabemos, en cambio, que Entre Ríos enfrenta un grave problema de salud pública y que las estadísticas oficiales justifican una respuesta mucho más intensa, coordinada y permanente.
Por eso, el llamado es urgente. A las autoridades provinciales, a los intendentes, a los legisladores, a las instituciones sanitarias y educativas, a las organizaciones comunitarias y a cada sector que pueda aportar conocimiento y recursos.
No pretendemos que un foro resuelva por sí solo un problema complejo. Pretendemos que sea el comienzo de una política pública seria, con objetivos verificables y continuidad en el tiempo.
Porque detrás de cada cifra hay una vida que no vuelve. Detrás de cada tragedia hay una familia que merece respeto y acompañamiento. Y detrás de cada señal de alarma existe una oportunidad para que la sociedad y el Estado reaccionen antes de que sea demasiado tarde.
Hoy Concordia llora la muerte de Marcos Almada. A su familia, nuestro abrazo más respetuoso en estas horas de dolor.
Y a quienes tienen responsabilidades públicas, una pregunta que no debería quedar sin respuesta: ¿cuántas señales más necesita Entre Ríos para convertir esta emergencia en una verdadera prioridad?
Que el dolor no se transforme en costumbre. Que la angustia no termine en silencio. Y que la próxima vez que una persona necesite ayuda, encuentre una puerta abierta, alguien dispuesto a escuchar y un sistema preparado para acompañarla.
Porque ninguna política pública puede devolver una vida perdida. Pero una política de prevención seria, sostenida y humana puede ayudar a proteger muchas otras.

Alejandro Monzón
Análisis Litoral

















