Investigadores de la Universidad Austral, el Hospital Universitario Austral, el CONICET y la UBA probaron una nueva terapia en un modelo preclínico de lesión corneal severa. A los siete días, 6 de 6 ojos del grupo control presentaban vasos sanguíneos en la capa media de la córnea y 3 de 6 en la profunda; entre los tratados con la nueva proteína, no se detectaron vasos en ninguna de esas dos capas. Un equipo de investigadores argentinos desarrolló y probó una proteína experimental capaz de reducir de manera significativa algunos de los principales daños provocados por las quemaduras químicas de la córnea, entre ellos la inflamación, la opacidad y el crecimiento anormal de vasos sanguíneos.
El trabajo fue liderado por Juan Eduardo Gallo, director del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (IIMT) de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y del CONICET. Participaron también Juan Pablo Salica, María Constanza Potilinski y Gustavo Ortiz del IIMT (Universidad Austral – CONICET); Paulo Maffia, investigador del CONICET; y Diego Guerrieri y Eduardo Chuluyan, del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (CONICET y Universidad de Buenos Aires).
Los resultados fueron publicados en la revista científica internacional International Journal of Molecular Sciences. La relevancia del trabajo original dio lugar a la redacción de un Review sobre el tema, publicado en el Journal of Translational Medicine.
Uno de los resultados más relevantes apareció al analizar la penetración de nuevos vasos sanguíneos dentro de la córnea. En el grupo control, los 6 ojos estudiados mostraron vasos en la capa media y 3 de los 6 también en la capa profunda. En cambio, entre los animales tratados con la proteína experimental no se detectaron vasos en ninguna de esas dos capas.
La formación de vasos sanguíneos en la córnea —un tejido que naturalmente debe permanecer transparente y sin vascularización— es una de las principales complicaciones de estas lesiones. Puede favorecer la inflamación crónica, reducir la transparencia y aumentar el riesgo de fracaso de un eventual trasplante de córnea.
El tratamiento también logró una reducción significativa de la superficie corneal vascularizada frente al grupo control y, a los siete días, las córneas tratadas mostraron una menor opacidad y una mejor preservación de la transparencia.
La proteína experimental combina cementoin con SLPI, una proteína con propiedades antiinflamatorias. El diseño busca que la terapia permanezca durante más tiempo en el tejido lesionado y actúe sobre mecanismos inflamatorios vinculados con el daño corneal. Los análisis moleculares mostraron además una reducción de mediadores asociados con la inflamación y la formación de nuevos vasos, entre ellos TNF-α, IL-17 y VEGF.
“El crecimiento de vasos sanguíneos dentro de la córnea altera su transparencia natural y favorece procesos inflamatorios crónicos que pueden comprometer seriamente la visión”, explican los autores.
El trabajo se encuentra todavía en una etapa preclínica. Los investigadores señalan que serán necesarios nuevos estudios antes de avanzar hacia una eventual aplicación en pacientes.











