“No me voy a hacer autobombo pero estoy preparado para ser candidato a gobernador”, dijo este lunes en Radio Plaza. Y tiene razón en una cosa: derecho a presentarse, tiene. Como lo tiene cualquier dirigente. El problema es todo lo demás que no dijo.
Cresto se anotó para la Gobernación 2027 mientras habla de “unidad”, de “la excepción” si eliminan las PASO, de armar “lo más competitivo”. Se presenta como el hombre de la experiencia: abogado, nieto del ex gobernador Enrique Tomás Cresto, ex intendente de Concordia, senador provincial, candidato a vicegobernador en 2007 con Julio Solanas, hombre de la Región Salto Grande, titular del ENOHSA en la gestión de Alberto Fernández, actual diputado provincial.
El currículum existe. Nadie se lo discute. Lo que parece no ver es el termómetro de la calle y, sobre todo, de las redes, donde todos los días – literalmente todos los días – su paso por la gestión pública es seriamente cuestionado.
Porque si algo deja cada posteo, cada comentario, cada publicación que hace Análisis Litoral y cualquier medio de la provincia cuando se menciona su nombre, es una catarata de críticas. No son dos trolls. Son miles. Vecinos de Concordia que recuerdan una gestión municipal que terminó con más dudas que certezas. Contribuyentes que todavía preguntan por el destino de obras prometidas. Ciudadanos que asocian su nombre al paso por el ENOHSA, un organismo que manejó cajas millonarias y que hoy está bajo la lupa nacional por la falta de resultados concretos en todo el país.
Ser intendente de Concordia no es un dato menor para vender como logro cuando Concordia sigue liderando los índices de pobreza del país. “Los que fueron funcionarios, son candidatos a intendente. Entonces, quizás, la carta de presentación son los logros de la gestión”, dijo. Justamente. Esa es la carta que la gente está leyendo al revés en Facebook, en Instagram, en X. Donde él ve “gestión exitosa”, la mayoría ve una ciudad que no despegó.
Habla de que “Entre Ríos viene para atrás” por culpa de Frigerio, de que el PBI cae y las exportaciones también desde 2011-2012. Tiene razón en el diagnóstico. Lo que olvida es que él fue parte de esos 20 años de peronismo que gobernó la provincia casi sin interrupciones. Si venimos para atrás desde 2012, ¿quiénes venían manejando el auto?
También se sube al triunfo de Lula en Brasil para pegarle a Milei, diciendo que a Lula le bastó con decir “miren la Argentina”. Una lectura muy conveniente y muy vieja. La gente en Entre Ríos no está pensando en Lula o Bolsonaro, está pensando en si llega a fin de mes, si Salto Grande le devuelve algo, si la Hidrovía y los puertos generan laburo de verdad y no solo discursos.
Que Cresto tenga derecho a soñar con la Casa Gris, nadie lo discute. Que esté preparado, es su autoevaluación. Que el peronismo necesite unidad para no seguir perdiendo, también es cierto.
Pero si quiere ser competitivo, como dice, debería empezar por algo básico: leer los comentarios. No los de la mesa chica de unidad de Concordia que se reúne semanalmente. Los de la gente común. Porque ahí, entre insultos y desencanto, hay un mensaje que su candidatura no está escuchando: en política, la trayectoria no borra el balance.
Y ese balance, hoy, en las redes y en la calle, le está dando en rojo.
Redaccion: Analisis Litoral con info de ANALISIS






