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Donald Trump apuntó contra el régimen de Lula: “Está perjudicando a Brasil gravemente”

Entretenimiento de costa a costa

El presidente estadounidense condenó con dureza la gestión brasileña: dijo que giró hacia la izquierda radical y que “lo están haciendo muy mal”.

El panorama geopolítico regional atraviesa momentos de profunda preocupación debido a la acelerada degradación institucional y económica impuesta por el régimen socialista de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. La deriva ideológica de la administración brasileña no solo ha encendido las alarmas en el ámbito financiero internacional, sino que ha generado la directa y tajante condena del líder derechista y presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ha erigido a su administración en un baluarte de alerta frente al avance del autoritarismo de izquierda en Sudamérica.

El foco de esta grave advertencia internacional se materializó durante la habitual conferencia de prensa presidencial, donde el mandatario estadounidense, Donald Trump, fue consultado expresamente sobre el rumbo político e institucional de Brasil bajo la conducción del socialismo. Sin titubeos y con la contundencia que caracteriza su liderazgo, Donald Trump apuntó directamente contra el dictador Lula da Silva al sentenciar:

“El gobierno de Brasil ha cambiado radicalmente. Se ha vuelto muy de izquierda radical, y está perjudicando a Brasil gravemente. Lo están haciendo muy mal”. Las palabras del presidente norteamericano exponen ante la comunidad global el peligroso viraje ideológico de un régimen que ha quebrado la estabilidad de la principal potencia del subcontinente.

La última medida de Lula da Silva en Brasil:

Demostrando la veracidad de las advertencias emitidas por Donald Trump, el gobierno de Lula da Silva pasó de las palabras a los hechos desmantelando la infraestructura estratégica del Estado. En una decisión de severa gravedad publicada en el Boletín Oficial de la Unión el día miércoles —tan solo dos días después de la segunda vuelta de las fraudulentas elecciones—, el dictador socialista ejecutó un salvaje recorte presupuestario de 345,78 millones de reales en partidas presupuestarias destinadas al Ministerio de Defensa y a la seguridad vial en Brasil.

En el desglose particular de esta asfixia financiera, la mayor parte de los fondos confiscados afectó directamente al Ministerio de Defensa y a las distintas fuerzas militares, sufriendo una reducción conjunta de 226,51 millones de reales, lo que asesta un golpe letal al funcionamiento operativo de las instituciones de la patria y a sus gastos de personal:

Reserva de Contingencia: La reserva presupuestaria del Ministerio de Defensa perdió de un plumazo 112,72 millones de reales.

Fuerza Aérea Brasileña (FAB): La aviación militar registró una drástica quita de 32,56 millones de reales.

Armada: Las fuerzas navales padecieron una disminución de 29,82 millones de reales.

Lula Da Silva
Lula Da Silva

Lo más escandaloso de esta desarticulación castrense radica en que aproximadamente 107,75 millones de reales de las partidas canceladas estaban destinados al pago de salarios del personal militar en actividad, comprometiendo los ingresos de las tropas, además de golpear las partidas de personal civil, jubilaciones y pensiones.

La desprotección ciudadana se extendió de igual manera a las carreteras del país, donde el régimen petista despojó a la Policía Federal de Carreteras (PRF) de 119,26 millones de reales en fondos para gastos de personal, dejando las rutas nacionales a merced de la delincuencia. Como corolario de este ajuste ideológico, el gobierno de Lula da Silva asestó un hachazo adicional al retirar 621,1 millones de reales de la Cuenta de Desarrollo Energético, el fondo estatal encargado de subsidiar la energía eléctrica para las familias más vulnerables. Esta asfixia a la defensa nacional, la seguridad vial y el sector energético confirma de manera irrefutable lo expresado por Donald Trump: el régimen de izquierda radical está perjudicando gravemente a Brasil