Este lunes, a las 8:19 de la mañana en los Tribunales de Concordia, se vio en carne viva la radiografía de la Justicia entrerriana: lenta, sobrecargada, infiltrada y manoseada por el poder. No era una audiencia más. Era la causa que investiga el presunto enriquecimiento ilícito del exgobernador y actual diputado nacional Gustavo Bordet. Y otra vez, la misma escena: su abogado defensor, Jorge Romero, pidiendo recusar al fiscal José Arias, con argumentos ya rechazados en instancias anteriores.
La táctica es vieja y conocida: embarrar la cancha. Si no podés explicar tu patrimonio, atacá al fiscal.

Romero acusó a Arias de filtrar información a la prensa, de ser “antiperonista” y amigo del intendente Francisco Azcué. Hasta citó una columna de opinión de Diario Junio para sugerir que Arias quiere ser Coordinador de Fiscalía. Poco serio, le contestó Arias. Y tenía razón. Cuando la Fiscalía archivó una denuncia contra Bordet, Bordet elogió su objetividad. Cuando lo investiga, es parcial. La doble vara del poder.
Pero el show de la defensa se cayó a pedazos cuando el fiscal contraatacó.
El “caballo de Troya” adentro de Tribunales
Arias no llevó chicanas. Llevó pruebas. Audios. Videos. Y una denuncia penal.
Primero, desmintió la fabula de Norberto Germán Flores, el hombre de estrecha confianza de la familia Bordet, investigado junto a su hijo como presunto nexo con el empresario Salvador Carubia – sindicado como testaferro. Flores dijo que el 24 de agosto Arias lo citó verbalmente para ofrecerle impunidad a cambio de hundir a Bordet, hablando de bolsos y sociedades offshore.
Arias mostró las cámaras de Tribunales de ese día: Flores deambulando en la vereda, saludando a su hija. Arias saliendo con otros fiscales al terminar la jornada. Ninguna reunión. Ningún despacho. Pura invención.
Y después vino lo imperdonable.
El fiscal reprodujo el audio de Giuliana Alejandra Flores, empleada de la Unidad Fiscal de Concordia e hija de Norberto Flores. En el audio, que forma parte del peritaje de los teléfonos secuestrados, se escucha con claridad:
“Nada, le dije porque llegó una de apellido Racca, llevó tipo una boleta de, no sé, como que ella dice que es comerciante, me explicó a mí, ¿viste? Y me explicó que era comerciante y que ella solo estaba contestando un oficio, y llevó una contestación de oficio y en esa contestación de oficio tenía el nombre de Salvi. Y, no sé, como que Bordet le había comprado no sé cuánta cantidad de cosas, mucha plata, mucha plata. Entonces, le mandé a Nano al toque yo, y Nano me dijo ‘no pasa nada’, no sé qué. Así que, bueno, le avisé, yo, de esto a Nano”.
La empleada admitía que avisaba a su hermano “Nano” y que borraba todo. “La filtración no proviene del fiscal sino de un caballo de Troya de Bordet y Flores en fiscalía”, disparó Arias.
Por eso, a fines de septiembre, Arias denunció a Giuliana Flores por violación de secretos de funcionario público. Y este mismo lunes, la Coordinación de Fiscalía la despidió.
¿Se entiende la gravedad? Mientras la defensa acusa al fiscal de filtrar a la prensa, la filtración real salía desde adentro, hacia los investigados. El poder no solo compra voluntades afuera. Las planta adentro.
Arias mostró más: llamadas de Bordet a Flores a las 23 hs del día de los allanamientos a Carubia y a Gruppa 3 SRL, y una foto enviada por WhatsApp con facturas de Johnson a Carubia. Y mensajes donde Flores le dice a Carubia: “Pedido de la familia B”. ¿Hace falta traducir qué familia es?
El patrimonio que no cierra ni con calculadora oficialista
Aquí está el núcleo de la cobardía. Porque esta causa no es por una columna de opinión. Es por plata. Mucha plata.
La investigación formal fue abierta en marzo de 2024 por el Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos y quedó en manos de Arias, Núñez y Guerrero, tras la denuncia de un particular por la declaración jurada que Bordet presentó al asumir como diputado en diciembre de 2023.
La hipótesis fiscal es que entre 2007 y 2023 – intendente y luego gobernador – Bordet incrementó su patrimonio de forma desproporcionada mediante terceros y subvaluaciones.
Los números son obscenos:
- Loteo Mena y Beckman (2011): Bordet declara 12,40 dólares el m2. El mercado en ese loteo estaba entre 48 y 65 dólares. Un vecino que compró al lado pagó 32 mil dólares por lo mismo.
- Village Termal, country de alta gama: Lote de 1.183 m2 en 2021 declarado a 7.500 dólares, es decir 6,35 dólares el m2, cuando el valor real era de 60 a 80 dólares. La fiscalía lo calificó de “francamente irreal”. El valor real de sus dos lotes allí hoy ronda los 200 mil dólares.
- La quinta de 409 m2 cubiertos: Declaró 4 millones de pesos entre tierra y construcción. Solo el costo de construcción mínimo según Colegio de Arquitectos en 2019 era de 38.844 pesos el m2. Brecha del 330%.
- Edificios de pozo: San Juan declarado 22.688 dólares, costo real 29.511. Catamarca declarado 83 mil pesos, recibos reales 105 mil.
Y falta lo más insultante: vuelos chárter VIP tasados en miles de dólares la hora, decenas de salidas a Europa, Caribe, EEUU y Uruguay superando seis meses fuera del país, hoteles 5 estrellas y consumos suntuosos. American Express informó oficialmente que no tiene tarjetas a nombre de Bordet a nivel local. ¿Entonces cómo pagaba? La fiscalía lo dice sin eufemismos: con plásticos y cuentas de sociedades offshore en el exterior.
La lentitud como cómplice
La Justicia confirmó hace días que Arias sigue al frente. El vocal Aníbal Lafourcade rechazó la apelación de Bordet. Pero el juez de Garantías Edwin Bastian, al cerrar la audiencia del lunes, se disculpó por no poder fijar fecha de resolución por “sobrecarga de trabajo”.
Esa es la Argentina que nos roba hasta la esperanza. Un ex gobernador con fueros (Hoy diputado Nacional), con un imperio inmobiliario declarado a precio de villa miseria, con vuelos privados y un caballo de Troya en Tribunales, juega al desgaste. Recusa, recusa y recusa. Y la Justicia, lenta, le da tiempo.
Bordet no está condenado. Ni siquiera imputado formalmente hasta ahora, aunque la causa Securitas y los chats que menciona Clarín ya lo nombran junto a Bahl. Pero su cobardía está en la estrategia: no explicar. No justificar con números. Atacar al mensajero, victimizarse como perseguido político, y esconderse detrás de fueros que él mismo dijo que no usaría.
Si queremos que nuestros hijos crean en algo, necesitamos una Justicia ética y moral que no llegue tarde. Que no se deje infiltrar. Que no tenga miedo de allanar una casa en calle Urquiza o un country termal, de pedir celulares, de mostrar audios.
Porque cada lote subvaluado, cada vuelo chárter pagado en negro, cada empleada que filtra expedientes desde adentro, es un aula sin construir, un hospital sin insumos, una esperanza robada a los ciudadanos honestos de Concordia y de Entre Ríos.
Los futuros dirigentes tienen que saberlo: robar no sale gratis. Y la ciudadanía tiene que volver a creer que la Justicia existe. No mañana. Ahora.
Redacción Análisis Litoral













