El peronismo entrerriano parece haber encontrado la fórmula para recuperar la Gobernación en 2027: mirar hacia atrás y confiar en que nadie se dé cuenta.
El nombre que empieza a circular es el de José Eduardo Lauritto, histórico dirigente del PJ, actual intendente de Concepción del Uruguay, exdiputado nacional, exvicegobernador y exministro de Sergio Urribarri. Es decir, experiencia no le falta. Tampoco kilómetros recorridos dentro del poder.
Ahora algunos sectores lo imaginan enfrentando a Rogelio Frigerio. La pregunta es si el PJ pretende ofrecer una renovación o simplemente cambiar el envoltorio de una dirigencia que lleva décadas girando alrededor de los mismos nombres.
Lauritto fue vice de Urribarri, ministro de su gobierno y candidato de su espacio. Él mismo reconoció públicamente ese vínculo y admitió que todavía mantiene diálogo con el exgobernador. Nada de eso es un secreto. El problema, quizás, es que en política la memoria suele ser bastante más larga que las campañas electorales.
Y mientras se intenta instalar a Lauritto como candidato de consenso, aparece el detalle incómodo: algunos intendentes ya estarían buscando alternativas.
Damián Arévalo, Gustavo Bastián, Julio Pintos y Hernán Niz se reunieron en Paraná con Rosario Romero. El tema, según trascendió, fue precisamente el armado provincial y la eventual candidatura de Lauritto. Hubo llamados que no encontraron respuesta y preguntas sobre una dirigencia que, por ahora, no parece demasiado apurada.
Pero la política tiene una regla sencilla: cuando alguien tarda demasiado en ocupar un lugar, otro empieza a medir el espacio.
Y ahí aparece Gustavo Bastián.
El intendente de San José comienza a sonar como una alternativa para recorrer la provincia, hablar con otros sectores y preparar un escenario en el que Lauritto no sea necesariamente la única carta.
La situación tiene cierta ironía: mientras el PJ habla de reconstrucción, unidad y renovación, sus dirigentes parecen discutir si el futuro debe ser Lauritto o alguien que pueda esperar menos.
Después de veinte años de gobiernos peronistas, una derrota electoral y una sociedad que exige explicaciones sobre el pasado, el gran desafío del PJ entrerriano no parece ser solamente encontrar un candidato para enfrentar a Frigerio.
El verdadero problema es convencer al electorado de que esta vez se trata de algo distinto.
Porque si para construir el futuro hay que sacar nuevamente del archivo a quienes fueron protagonistas centrales del pasado, quizás el problema no sea encontrar al candidato.
Quizás el problema sea que todavía no encontraron la renovación.
Y mientras tanto, el reloj de 2027 ya empezó a correr.
Para algunos, demasiado rápido. Para otros, aparentemente, demasiado lento.
Redaccion Análisis Litoral













