Milagro en Venezuela: encontraron viva a una familia doce días después del terremoto

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En el estado de La Guaira, una mujer, un joven y dos nenes chicos sobrevivieron doce días atrapados en la oscuridad total de la OPP Caribe. Los detalles de un rescate conmovedor que desafió todos los pronósticos.

A las nueve de la noche de este domingo 5 de julio, el silencio pesado que cubre el estado de La Guaira se interrumpió por un sonido que nadie se animaba a esperar. Entre los hierros retorcidos y el cemento partido de la OPP Caribe, una de las tantas estructuras colapsadas por el trágico doble terremoto en el norte de Venezuela, se escucharon señales de vida. Doce días habían pasado desde el sismo. Doce días de incertidumbre, de búsquedas desesperadas y de un reloj que corría con crueldad en contra de cualquier pronóstico médico o de supervivencia. Sin embargo, contra toda lógica, el milagro ocurrió: un joven, una mujer y dos nenes chicos estaban vivos bajo las ruinas.

La voz de los rescatistas: el valor de mantener la calma en el peor escenario

El operativo de extracción exigió una precisión quirúrgica y una enorme templanza. En el material audiovisual se percibe la vibración de esos momentos críticos, donde la emoción chocaba de frente con la necesidad de mantener la cabeza fría. Para los brigadistas, el desafío no era solo sacar los sedimentos, sino contener psicológicamente a las cuatro personas atrapadas.

Conscientes de que un paso en falso podía provocar el desprendimiento de la losa inestable, los voluntarios les pedían calma y una inmovilidad total a las víctimas. “Quédense quietos”, era la consigna repetida, casi como un rezo, mientras los equipos coordinaban el uso de herramientas de corte. En ese diálogo a oscuras, entre el polvo y las piedras, se jugaba la vida de una familia que se negó a rendirse.

Un operativo de precisión milimétrica entre las ruinas

Cada movimiento en la zona del desastre requirió un cuidado extremo. La remoción de los bloques de concreto y los sedimentos se hizo de manera progresiva, entendiendo que la estructura colapsada de la OPP Caribe seguía siendo una trampa mortal. Civiles y brigadistas trabajaron hombro con hombro, retirando los escombros con las manos y con herramientas mecánicas, cuidando cada centímetro para no alterar el frágil equilibrio de la losa que los protegía.

Este rescate, calificado por todos los testigos en el lugar como un auténtico milagro, cambia por completo el clima de la cobertura tras el doble sismo en Venezuela. Demuestra que, incluso cuando los manuales de emergencia sugieren que las esperanzas se agotan, la resistencia humana y el compromiso de los que buscan pueden torcer el destino más oscuro.

Sube a más de 2.640 el número de fallecidos en los terremotos de Venezuela: 32 son españoles

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Un vigilante de seguridad ha sido rescatado con vida ocho días después de que dos terremotos sacudieran el norte de Venezuela. El país suma ya 2.645 muertos y 12.400 heridos, mientras continúan los trabajos de búsqueda con equipos de más de veinte países.

Hernán Gil trabajaba como vigilante en un edificio de Catia La Mar, en el estado de La Guaira, cuando los dos terremotos hicieron colapsar la estructura sobre su cabeza. Quedó atrapado en la garita del sótano, bajo lo que los rescatistas calcularon en unas 140 toneladas de escombros. Allí permaneció ocho días.

El operativo, en el que participaron equipos de Costa Rica, Chile, El Salvador y otros países, se prolongó durante casi 72 horas ininterrumpidas una vez localizado con vida. Los rescatistas abrieron un conducto estrecho por el que le hacían llegar agua y suero mediante una jeringuilla, y utilizaron una cámara para vigilar su estado y hablar con él.

La inestabilidad del terreno obligó incluso a replantear el acceso para evitar un nuevo derrumbe mientras retiraban material.

Gil salió del edificio sobre una camilla, consciente y sin heridas graves más allá de una luxación de clavícula y golpes menores; según su esposa, logró protegerse en el momento del colapso escondiéndose bajo una mesa. Su familia lo describe como un motivo de aliento para un país que, después de una semana, veía cada vez más lejana la posibilidad de encontrar supervivientes.

El balance sigue creciendo pese al hallazgo

La cifra oficial de fallecidos por el doble terremoto asciende ya a 2.645, con 12.400 heridos, según los últimos datos trasladados por las autoridades. El Gobierno venezolano cifra en más de 6.400 el número de personas rescatadas con vida entre los escombros desde el día del seísmo.

Rodríguez ha defendido la respuesta del Estado, que según explicó se activó “a pocas horas” del terremoto con un decreto de emergencia y el despliegue de los sistemas de protección civil.

También ha agradecido el apoyo internacional, con mención específica a Estados Unidos, España, Brasil, Italia y El Salvador. Naciones Unidas calcula que unos 3.000 rescatistas de fuera de Venezuela seguían trabajando sobre el terreno en los últimos días.

La presidenta encargada reconoció además atravesar una “afección de salud” de la que no dio más detalles, y admitió sentir “un dolor interno muy profundo” al hablar del balance de la catástrofe.

Se trata del terremoto más mortífero registrado en Venezuela en el último siglo, muy por encima del de julio de 1967, cuando un seísmo cerca de Caracas dejó 245 muertos. La Guaira, la región más golpeada esta vez, ya había sufrido en 1999 un desastre similar por los deslizamientos de tierra que causaron miles de víctimas.

Los españoles fallecidos llegan a 32

Asuntos Exterioresconfirmó este viernes que el número de ciudadanos españoles muertos por los terremotos asciende a 32.

Exteriores mantiene abiertas desde el primer día las líneas de emergencia consular, cuyos datos de contacto están disponibles en las redes del Ministerio y de la Embajada en Caracas, y pide a los españoles en el país que las utilicen ante cualquier duda.

Albares confirmó también el envío del hospital de campaña de la Aecid, con un equipo de unos 90 profesionales sanitarios, que según la propia agencia comenzará a atender pacientes en menos de 24 horas.

Sobrevivientes de los terremotos en Venezuela alertan sobre la falta de comida: “Agarramos las sobras de los militares”

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La ONU calcula siete millones de damnificados y daños daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.

Cuando se cumplen seis días del terremoto doble que azotó varios estados de Venezuela, la atención humanitaria comienza a centrarse en la urgencia de alimento y techo. En el estado de La Guaira, la “zona cero” de la tragedia, decenas de miles de personas quedaron en la calle.

La escasez de comida es “generalizada”, los servicios básicos se paralizaron y la conectividad está interrumpida, advirtió este martes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“Estamos durmiendo en el piso”, dijo a la AFP Jenny Tortoza en Catia la Mar, en La Guaira, donde cientos de edificios colapsaron y las esperanzas de hallar sobrevivientes se desvanecen.

La ONU estima que hay unos 50.000 desaparecidos, mientras la NASA calcula que 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio, de los más violentos registrados en la historia de Latinoamérica.

Los rescatistas trabajan contra reloj para salvar a los sobrevivientes. La ventana de las 72 horas críticas cerró el sábado. (Fabiola Ferrero/The New York Times)
Los rescatistas trabajan contra reloj para salvar a los sobrevivientes. La ventana de las 72 horas críticas cerró el sábado. (Fabiola Ferrero/The New York Times)

“Las tensiones comunitarias van en aumento, ya que el acceso a la ayuda sigue estando limitado”, indicó el ACNUR sobre la ira de algunas víctimas por la lenta y escasa ayuda del gobierno de este país sumido en una crisis profunda.

“Aquí dan provisiones pero a veces se matan por la comida (…), esto es como una gallera (…), ayer se entraron a golpes, es una locura”, comentó a la AFP Daniela Armas, de 18 años, suturada en un pie y temerosa de volver a su apartamento agrietado en Catia La Mar.

“La falta de organización es horrible. Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización que primero los propios militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”, relató por su parte Yohana Álvarez, vendedora ambulante de 45 años en la misma zona.

La alarma por el riesgo de epidemias

Al escenario actual, se suma el riesgo de epidemias. El portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Christian Lindmeier, advirtió de la “presión extrema” sobre los servicios de salud y el riesgo “de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina”.

“Faltaría más ayuda”, dice Diorjailis Escalona, médico de 23 años, quien pese a sentirse “derrumbada” ayuda como voluntaria y agradece el apoyo internacional con rescatistas, medicinas y alimentos.

Para acelerar el ingreso de equipos y suministros, los Marines estadounidenses pusieron el lunes de nuevo en operación el puerto de La Guaira, que había quedado fuera de servicio junto con el principal aeropuerto de Venezuela.

Los médicos trabajan en una morgue improvisada en el puerto de La Guaira.  (Fabiola Ferrero/The New York Times)
Los médicos trabajan en una morgue improvisada en el puerto de La Guaira. (Fabiola Ferrero/The New York Times)

En el área de depósitos del puerto funciona ahora una morgue improvisada, constató la AFP.

En tanto, el gobierno militarizó La Guaira e impuso el trámite de un permiso para acceder a la zona de desastre.

Un total de 27 países han movilizado cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate, que este martes seguían escarbando entre amasijos de hierro y concreto.

Son más de 2.000 efectivos y personal junto con más de 160 perros, según Gianluca Rampolla, coordinador de Naciones Unidas en Venezuela.

La ONU, agregó, suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Sin embargo, la ventana crítica de 72 horas para hallar sobrevivientes cerró el sábado.

La ONU calcula siete millones de damnificados y daños daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.

Comenzó la carrera contrarreloj para recuperar a los fallecidos

Por otra parte, los dos hornos del único cementerio público de Caracas trabajan a plena capacidad y un olor a muerte se percibe en los alrededores.

Decenas de personas esperan por un turno para sus seres queridos. Entre viernes y sábado se oficiaron de 60 a 70 entierros diarios.

Un grito de “¡Mamá, te amo!” se sobrepuso al llanto y el ruido de las palas mezclando cemento.

Cuando los trabajadores comenzaron a cerrar el nicho de su sobrino, Sergio Vergara cayó de rodillas. Fue él quien lo encontró junto a toda su familia en un edificio colapsado de La Guaira.

“Fue una experiencia horrible, sacarlo a él, a sus hijos”, expresó este hombre de 42 años.

(Con información de AFP)