Concordia, Entre Ríos, es una de las principales ciudades del litoral argentino. En esta sección se abordan noticias vinculadas a la política local, economía, desarrollo social, pobreza estructural, empleo y gestión municipal, con análisis y contexto regional.
El interventor del Ente Descentralizado de Obras Sanitarias (EDOS), Javier del Cerro, afirmó que el organismo lleva adelante un importante plan de inversiones y obras para garantizar el suministro de agua potable y el funcionamiento del sistema de saneamiento ante la llegada del fenómeno de El Niño, cuyos efectos más severos se esperan para los próximos meses.
En diálogo con el programa Punto de Inflexión, que se emite por Radio Rivadavia Concordia 106.1, Del Cerro explicó que la reciente tormenta que dejó sin energía eléctrica durante varias horas a la ciudad sirvió como experiencia para reforzar la planificación frente a un escenario climático que calificó como «nada alentador».
El funcionario explicó que uno de los principales desafíos será mantener la captación de agua potable en caso de que el río Uruguay supere los 16 metros de altura, una situación que, según los pronósticos, podría concretarse durante el desarrollo del fenómeno climático.
En ese sentido, indicó que el EDOS trabaja en la adquisición de nuevas bombas, la construcción de estructuras especiales para la toma de agua y una ampliación presupuestaria destinada a afrontar mayores costos operativos.
Además, señaló que será necesario incrementar la compra de productos químicos para el tratamiento del agua, ya que durante las crecientes el río presenta una mayor carga de sedimentos e impurezas.
Del Cerro sostuvo que la planificación no se limita al abastecimiento de agua potable, sino que también contempla el fortalecimiento del sistema cloacal.
En ese marco, anunció que el organismo proyecta incorporar un nuevo camión desobstructor para atender con mayor rapidez las emergencias que suelen registrarse durante las inundaciones, cuando se producen desbordes en la red cloacal y posteriormente es necesario realizar tareas de limpieza en distintos sectores de la ciudad.
Consultado sobre el avance de la nueva planta potabilizadora, el interventor confirmó que las obras fueron reanudadas recientemente luego de resolverse diferencias económicas entre la empresa contratista y el Estado.
Indicó que, si bien desde el punto de vista constructivo resta aproximadamente un 8% de la obra, todavía falta instalar equipamiento importado proveniente de distintos países, por lo que estimó que la planta podría entrar en funcionamiento hacia mediados del próximo año, siempre que no surjan nuevos inconvenientes.
Durante la entrevista, Del Cerro también destacó el trabajo conjunto que el EDOS viene desarrollando con la Secretaría de Obras Públicas municipal en el marco del plan de pavimentación.
Explicó que antes de ejecutar el asfalto es necesario renovar y adecuar las redes de agua y cloacas para evitar futuras roturas, una tarea que demanda un importante esfuerzo técnico y operativo por parte del organismo.
Asimismo, señaló que continúan los recambios de válvulas en distintos sectores de la ciudad, una intervención que permitirá en el futuro realizar reparaciones sin necesidad de interrumpir el suministro de agua en amplias zonas de Concordia.
Finalmente, el interventor destacó que el EDOS logró incrementar significativamente su nivel de recaudación mediante la regularización de deudas históricas y el inicio de acciones judiciales en aquellos casos donde fue necesario.
Según explicó, esa mejora permitió renovar el 25% de la flota de vehículos del organismo, incorporar nueva maquinaria y proyectar la compra de otro camión desobstructor para seguir fortaleciendo la capacidad operativa del ente.
Del Cerro aclaró que, pese a las intimaciones y reclamos por deudas, el organismo mantiene planes de pago y busca contemplar la situación particular de cada usuario, al tratarse de un servicio esencial para la comunidad.
Fuente: Programa Punto de Inflexión – FM 106.10 MHz Radio Rivadavia Concordia. (Sábados de 9 a 12 hs)
52,5% de pobreza, una economía sin brújula y una ciudad que parece haber quedado sola frente al abismo
La pobreza en Concordia vuelve a quedar expuesta ante una realidad que ya no admite discursos tranquilizadores ni estadísticas acomodadas. Más de la mitad de su población estaría bajo la línea de pobreza según el último informe atribuido al Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. Pero detrás del número hay algo todavía más grave: una ciudad que parece no saber exactamente dónde está parada, un Estado municipal que no logra producir indicadores propios confiables y una dirigencia política que, en demasiados casos, parece más preocupada por sacar rédito de la desgracia ajena que por encontrar una salida.
Concordia vuelve a aparecer en el lugar que ninguna ciudad quiere ocupar.
El primero.
El primero entre los aglomerados urbanos con mayor pobreza del país, con un 52,5%, según los datos difundidos a partir del análisis de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. El dato es brutal porque detrás de ese porcentaje no hay una abstracción estadística: hay familias que no llegan a fin de mes, trabajadores cuyos ingresos no alcanzan, jóvenes que no encuentran oportunidades, comercios que sobreviven con dificultad, empresarios que postergan inversiones y una sociedad que empieza a acostumbrarse peligrosamente a vivir en emergencia permanente.
Y cuando una sociedad comienza a acostumbrarse a la emergencia, aparece otro peligro: la resignación.
Hay una pregunta que debería ser ineludible para cualquier gobierno municipal: ¿qué está pasando hoy, exactamente, con la economía y la sociedad de Concordia?
Y aquí aparece una de las grandes falencias de la ciudad.
Concordia necesita con urgencia un Observatorio Económico y Social Regional propio, profesional, independiente y permanente, capaz de producir información periódica sobre empleo, desempleo, informalidad, salarios, pobreza, indigencia, actividad comercial, industria, construcción, turismo, inversión, consumo, alquileres, actividad productiva y situación de los hogares.
No alcanza con esperar cada seis meses los números de la EPH.
La EPH es indispensable porque permite comparar a Concordia con otros aglomerados urbanos del país. Pero una ciudad de más de 200.000 habitantes, ubicada estratégicamente en la frontera, con una economía particular y una estructura productiva propia, necesita además su propia radiografía económica y social.
Hoy esa herramienta no parece estar consolidada con la fuerza y la continuidad que Concordia necesita.
Y entonces ocurre algo peligroso: la ciudad discute sobre percepciones, mientras otros discuten sobre datos.
Si los números que surgen de los relevamientos municipales no coinciden con lo que perciben comerciantes, trabajadores, empresarios, productores, profesionales, vecinos y organizaciones sociales, la obligación de cualquier administración no debería ser desacreditar el dato que incomoda, sino preguntarse por qué existe semejante diferencia.
Porque si no sabemos con precisión cuántos empleos se destruyeron, cuántos comercios cerraron, cuánto cayó el consumo, qué cantidad de trabajadores están en la informalidad, qué sectores están creciendo y cuáles se están hundiendo, ¿cómo se puede diseñar una política seria para sacar a Concordia de la pobreza?
Una ciudad sin brújula no puede elegir el camino
El problema no es solamente que Concordia sea pobre. El problema es que lleva demasiado tiempo siendo pobre sin conseguir construir un camino sostenido para dejar de serlo.
Y esto interpela a todos. Al Municipio, por supuesto.
Concordia necesita respuestas, no dirigentes esperando el fracaso ajeno
La crisis de Concordia no puede ser colocada exclusivamente sobre los hombros de una administración municipal. Interpela también al Gobierno provincial, al Gobierno nacional, a los legisladores, a las universidades, a las entidades empresarias, a los sindicatos, a las organizaciones sociales y, naturalmente, a la propia ciudadanía. Porque la pobreza de Concordia ya no puede seguir siendo utilizada como una bandera partidaria. No es patrimonio del peronismo, pero tampoco es responsabilidad exclusiva de la actual administración. No nació ayer, ni comenzó con el gobierno de turno. Es el resultado de un deterioro que se fue acumulando durante años y que ninguna gestión consiguió revertir de manera sostenida. Pero precisamente por eso, el fracaso de las administraciones anteriores tampoco puede convertirse en una coartada para justificar la inacción del presente.
Y aquí aparece una de las cuestiones más preocupantes: la sensación de que el Ejecutivo municipal no está reaccionando con la velocidad, la imaginación ni la contundencia que la gravedad de la situación demanda. Una cosa es administrar una ciudad y otra, muy diferente, es gobernarla cuando atraviesa una crisis estructural. Gobernar significa anticiparse, tomar decisiones, generar iniciativas, convocar actores, buscar inversiones, abrir mercados, promover empleo y construir herramientas que permitan modificar una realidad adversa. Concordia necesita recuperar su comercio, generar empleo privado, atraer inversiones, desarrollar infraestructura, fortalecer la industria, capacitar trabajadores, simplificar trámites, recuperar el turismo y construir un verdadero plan de desarrollo. Pero, sobre todo, necesita una conducción capaz de salir de la administración cotidiana y comenzar a gobernar con una visión estratégica.
El fracaso de la temporada turística de invierno que acaba de concluir debería haber encendido todas las alarmas. No alcanza con contabilizar que llegaron menos visitantes o atribuir los resultados a la situación económica general. La pregunta que debería hacerse la ciudad es mucho más incómoda: ¿qué estamos ofreciendo, cómo lo estamos ofreciendo, cuánto cuesta venir a Concordia y por qué otras ciudades consiguen captar turistas mientras nosotros seguimos esperando que el visitante llegue casi por inercia? El turismo no se construye con campañas aisladas, declaraciones oficiales ni una agenda de eventos dispersos. Requiere producto turístico, promoción profesional, conectividad, infraestructura, servicios, precios competitivos y una estrategia sostenida en el tiempo. Si una temporada fracasa, lo razonable no es buscar explicaciones tranquilizadoras: es sentarse a analizar qué se hizo mal y qué debe cambiar.
Y todo esto ocurre mientras Concordia vuelve a mirar con preocupación al río Uruguay. La posibilidad de una nueva creciente agrega incertidumbre a una ciudad que todavía no consiguió resolver problemas estructurales de pobreza, empleo, vivienda e infraestructura. Los sectores más vulnerables son, una vez más, los que quedan expuestos ante cualquier emergencia. Por eso no es momento de esperar que el agua llegue para comenzar a reaccionar. Es momento de anticiparse, planificar y preparar respuestas. Una administración moderna no puede gobernar mirando permanentemente por el espejo retrovisor. Tiene que ser capaz de prever escenarios y actuar antes de que la emergencia se convierta nuevamente en tragedia.
En este punto aparece una experiencia que Concordia debería observar con atención: Rafaela, en Santa Fe. La ciudad desarrolló durante años una política sostenida de generación de información y planificación local a través del ICEDeL —Instituto de Capacitación y Estudios para el Desarrollo Local—, con relevamientos periódicos que permiten conocer su realidad socioeconómica y tomar decisiones sobre la base de datos concretos.
No es un detalle menor. Una ciudad que conoce con precisión lo que le ocurre tiene más posibilidades de intervenir sobre aquello que quiere modificar. Concordia, en cambio, continúa dependiendo en buena medida de las mediciones generales de la Encuesta Permanente de Hogares para saber dónde está parada frente al resto del país, mientras todavía necesita consolidar un sistema propio, permanente y confiable de información económica y social.
La pregunta es elemental: ¿cuántos comercios están cerrando? ¿Cuántos puestos de trabajo privados se perdieron? ¿Cuánto cayó el consumo? ¿Cuál es el nivel real de informalidad? ¿Qué sucede con la construcción? ¿Qué sectores productivos están creciendo y cuáles están retrocediendo? ¿Qué está pasando con los alquileres, el turismo, la industria y la actividad comercial? Una ciudad de más de 200.000 habitantes no debería descubrir cada seis meses su realidad a través de una estadística externa. Debería producir sus propios datos, analizarlos y utilizarlos para gobernar.
Rafaela no tiene por qué ser un modelo para copiar mecánicamente. Pero sí puede ser una referencia. Porque hay una conclusión que debería resultar evidente: una ciudad que no mide sistemáticamente su realidad difícilmente pueda diseñar políticas eficaces para transformarla.
Cuando la desgracia de una ciudad se convierte en una oportunidad electoral
Y mientras Concordia necesita respuestas, aparece otra escena que resulta difícil de digerir: la política empieza a afilar los cuchillos.
Sectores del peronismo que durante décadas tuvieron responsabilidades de gobierno en la ciudad parecen observar ahora las dificultades de la administración actual como si fueran espectadores ajenos a la historia. No deberían. Si Concordia llegó hasta aquí, existe también una responsabilidad política de quienes tuvieron durante años la posibilidad de modificar su rumbo y no lo hicieron.
Pero hay algo todavía más grave: la desgracia de una ciudad no puede convertirse en una oportunidad electoral.
No es momento de “afilarse” esperando el fracaso del adversario. Tampoco de “olfatear sangre” frente a una sociedad golpeada por la pobreza. Porque si Concordia cae, no cae un intendente, ni un partido, ni una gestión: cae la sociedad entera.
Y quienes hoy puedan creer que el deterioro del otro constituye una ventaja política deberían recordar algo elemental: la pobreza no pregunta a quién se votó cuando golpea una puerta. La falta de empleo no tiene partido. El cierre de un comercio no distingue ideologías. Y una familia que no llega a fin de mes no puede alimentarse con el fracaso electoral de su adversario.
¿Dónde están los que vinieron a pedir el voto?
También hay una pregunta que debería llegar hasta Paraná y Buenos Aires: ¿dónde están los legisladores que durante las campañas electorales recorrieron Concordia, estrecharon manos, tocaron puertas, prometieron defender a los entrerrianos y pidieron el voto?
¿Dónde están ahora?
Concordia no necesita fotografías electorales ni visitas protocolares. Necesita gestión. Necesita que sus representantes provinciales y nacionales golpeen puertas, reclamen obras, gestionen inversiones, defiendan infraestructura, impulsen empleo, vivienda, educación, salud, conectividad y desarrollo productivo.
Necesita que quienes llegaron a Concordia a pedir el voto regresen ahora, cuando la ciudad atraviesa una de las situaciones sociales más delicadas del país.
Y que lo hagan no para sacarse una foto, sino para decir con hechos algo que hoy debería convertirse en una obligación política:
“No vamos a dejar sola a Concordia”.
Porque hay momentos en los que una ciudad puede salir adelante utilizando sus propios recursos. Pero también hay momentos en los que la dimensión de la crisis exige que el Estado provincial y el Estado nacional se involucren. Concordia está reclamando ese momento.
AYUDA PARA Y POR CONCORDIA
Esto no debería ser un pedido de limosna. Debería ser un reclamo de política de Estado.
Concordia no necesita que le regalen el futuro. Necesita condiciones para construirlo. Necesita inversión, empleo privado, infraestructura, capacitación, crédito, producción y turismo. Necesita recuperar el comercio y generar un clima que vuelva a hacer posible que un empresario piense en invertir. Necesita que sus jóvenes encuentren razones para quedarse y que el trabajador vuelva a sentir que el esfuerzo puede transformarse en progreso.
Y necesita, fundamentalmente, un proyecto de ciudad que vaya mucho más allá del calendario electoral.
No alcanza con pensar en los próximos cuatro años. Concordia necesita discutir qué ciudad quiere ser dentro de 20 o 30 años. Qué estructura productiva pretende construir, qué industrias quiere atraer, qué infraestructura necesita, qué lugar ocupará en el corredor del río Uruguay y en la región Litoral, cómo generará empleo y cómo evitará que miles de jóvenes sigan viendo en otras ciudades la única posibilidad de construir su futuro.
Concordia no está condenada, pero necesita reaccionar
La pobreza no es un destino inevitable. La historia demuestra que ciudades que atravesaron crisis profundas consiguieron modificar su realidad cuando lograron construir consensos, profesionalizar sus instituciones, generar información propia y sostener políticas de desarrollo más allá de los gobiernos de turno.
Por eso el mensaje no debería ser de resignación.
Concordia todavía puede salir.
Pero para hacerlo primero debe reconocer dónde está.
Si el 52,5% de pobreza señalado por el informe que motiva esta discusión representa la fotografía actual, no sirve esconderla, relativizarla ni maquillarla. Hay que mirarla de frente. Porque negar la pobreza no la elimina. Discutir eternamente las estadísticas no alimenta a una familia. Y culpar al gobierno anterior tampoco crea un puesto de trabajo.
Lo que hace falta es mucho más concreto: datos, diagnóstico, planificación, inversión, empleo y gestión.
Y, fundamentalmente, una dirigencia capaz de comprender que el adversario no es el partido de enfrente.
El adversario es la pobreza.
La falta de oportunidades. La informalidad. La falta de inversión. La resignación. La ausencia de un proyecto colectivo.
Ese debería ser el único enemigo capaz de sentar en una misma mesa a quienes durante años estuvieron enfrentados.
Concordienses: llegó la hora de dejar de mirar desde afuera
Tal vez Concordia haya esperado demasiado de sus dirigentes. Pero también llegó el momento de preguntarse qué puede hacer la propia sociedad.
Comerciantes, empresarios, productores, profesionales, trabajadores, universidades, clubes, organizaciones sociales, instituciones intermedias y vecinos necesitan sentarse alrededor de una misma mesa. No para discutir quién tiene la culpa, sino para discutir cómo se sale.
Porque si cada sector permanece encerrado en su propia realidad, Concordia seguirá descendiendo lentamente por ese abismo de pobreza, falta de oportunidades y desmoralización que amenaza con convertirse en una normalidad que nadie debería aceptar.
Pero si la sociedad comienza a exigir información, resultados, transparencia y un proyecto de largo plazo, puede comenzar otra historia.
El Municipio debe reaccionar. La Provincia debe involucrarse. La Nación debe mirar hacia Concordia. Los legisladores deben volver. El sector privado debe participar. Y la sociedad debe dejar de aceptar como inevitable aquello que nunca debió naturalizarse.
Concordia no necesita compasión. Necesita oportunidades.
No necesita discursos. Necesita decisiones.
No necesita dirigentes esperando el próximo fracaso para sacar ventaja. Necesita dirigentes capaces de trabajar juntos para evitarlo.
Y, sobre todo, necesita que frente a una realidad que ya resulta demasiado dolorosa alguien tenga el coraje político de asumir que llegó el momento de dejar de mirar para otro lado.
AYUDA PARA Y POR CONCORDIA
Porque una ciudad de más de 200.000 habitantes no puede seguir esperando que alguien venga a rescatarla.
La pobreza en Argentina volvió a mostrar un incremento durante el primer trimestre de 2026. Según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), el índice de pobreza alcanzó el 30%, mientras que la indigencia llegó al 6,5%, marcando un cambio de tendencia respecto de la recuperación observada durante 2025.
El estudio, realizado sobre la base de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, señala que la pobreza aumentó 0,1 puntos porcentuales y la indigencia 0,4 puntos respecto del último trimestre de 2025.
No obstante, en la comparación interanual los indicadores aún muestran una leve mejora, ya que en el primer trimestre del año pasado la pobreza era del 31,4% y la indigencia del 6,9%.
Concordia sigue siendo la ciudad con mayor pobreza del país
El informe vuelve a ubicar a Concordia como el aglomerado urbano con el índice de pobreza más elevado de Argentina.
De acuerdo con los datos del ODSA, el 52,5% de la población de Concordia vive por debajo de la línea de pobreza, seguida por:
Gran Resistencia: 49,7%.
Posadas: 42,6%.
Gran Santa Fe: 39,7%.
Corrientes: 38,4%.
En cuanto a la indigencia, Concordia también ocupa uno de los primeros lugares del país, con un 11,2%, solo por detrás de Gran Resistencia, que registra un 24,3%.
El ranking de indigencia continúa con:
Posadas: 10,7%.
Gran Santa Fe: 10,4%.
Corrientes: 9,1%.
Más de un millón de personas cayeron en la pobreza
El trabajo sostiene que entre el tercer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, alrededor de 1,3 millones de argentinos ingresaron a la pobreza, tomando períodos comparables al no incluir el efecto del aguinaldo.
Desde la consultora ExQuanti señalaron que “la evidencia sugiere un cambio de tendencia respecto de la fase de recuperación registrada durante 2025”, advirtiendo que el deterioro comenzó a evidenciarse en los primeros meses del año.
Las seis razones que explican el deterioro
El director del ODSA, Agustín Salvia, identificó seis factores principales que explican el incremento de la pobreza:
La inflación volvió a superar a los ingresos, especialmente en alimentos. Durante el primer trimestre, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6%, mientras que los salarios crecieron solo un 8,6%.
Mayor precarización laboral, con un incremento de la subocupación y de la informalidad, que alcanzó al 44,2% de los trabajadores.
La recuperación de los ingresos fue desigual, ampliando las diferencias entre sectores y empeorando la distribución del ingreso.
Desaceleración de la actividad económica, con caídas en sectores como la industria manufacturera y la administración pública.
Pérdida del poder adquisitivo de las prestaciones sociales, debido al rezago en la actualización de jubilaciones, pensiones y asignaciones.
Aumento de los gastos fijos, especialmente por el incremento de tarifas de servicios públicos, transporte y alquileres.
La recuperación aún no llega a los sectores que más empleo generan
El Observatorio concluyó que una reducción sostenida de la pobreza solo será posible si el crecimiento económico se traduce en empleos formales, mejor remunerados y de calidad.
Sin embargo, advirtió que el escenario continúa siendo heterogéneo. Mientras sectores como el agro, la energía y la minería muestran signos de crecimiento, actividades intensivas en mano de obra como el comercio, la industria y la construcción siguen registrando retrocesos, dificultando una mejora sostenida de los ingresos de los hogares más vulnerables.
La Asociación que nuclea al sector hotelero, gastronómico y turístico de Concordia expresó su profunda preocupación por los resultados de las vacaciones de invierno 2026 y aseguró que la ciudad atravesó “la peor temporada” de las últimas décadas, con una ocupación hotelera promedio del 35 por ciento.
A través de un duro comunicado enviado a la redacción de 7Paginas, la entidad afirmó que la crisis quedó reflejada no solo en las estadísticas, sino también en la realidad cotidiana que atraviesan los establecimientos del sector.
«Los números hablan por sí solos. Durante los más de 70 años que tenemos como entidad que representa al sector hotelero, gastronómico y turístico hemos podido observar que al sector público le gusta medir con porcentajes, números y títulos rimbombantes de estadísticas», señala el documento.
Una ocupación que no alcanzó para cubrir costos
Según indicaron desde la institución, el promedio de ocupación durante el receso invernal fue apenas del 35 por ciento, un porcentaje que calificaron como el peor registrado en la historia reciente de la actividad.
Además, sostuvieron que el bajo movimiento turístico fue percibido por los propios empresarios.
«Los hoteleros y los gastronómicos, tanto del centro como de la Costanera, manifiestan que abren para mantenerse y que muchas veces no logran cubrir los costos diarios. Los turistas prácticamente no se vieron y el consumidor local también fue muy escaso», señalaron.
También cuestionan el desempeño de las termas
El comunicado agrega que los concesionarios privados de las termas administradas por CODESAL, en el Lago de Salto Grande, comparten el mismo diagnóstico.
De acuerdo con el documento, los operadores calificaron a esta temporada como «la peor de su historia», situación que —afirman— también puede corroborarse con los registros de ingresos administrados por el organismo provincial.
Reclaman medidas concretas
Frente a este escenario, los empresarios sostienen que el sector necesita respuestas y acciones concretas para revertir la situación.
Si bien reconocen el complejo contexto económico nacional, remarcan que otros destinos turísticos lograron resultados superiores.
Como ejemplo mencionan a Federación, donde, según indicaron, la ocupación alcanzó aproximadamente el 52 por ciento durante el receso invernal.
Asimismo, señalaron que en esa ciudad fueron los establecimientos de mayor categoría los que primero alcanzaron buenos niveles de ocupación, mientras que los alojamientos orientados a un público de menor poder adquisitivo sufrieron una demanda considerablemente menor.
Críticas a la promoción turística
En el comunicado también cuestionan la falta de resultados de las políticas implementadas para posicionar a Concordia como destino turístico.
Los empresarios recordaron que recientemente se presentó un plan estratégico para el sector, hubo cambios dentro de la Secretaría de Turismo y se conformó el Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos (EMTURER), organismo que debería impulsar acciones conjuntas para fortalecer la oferta turística provincial.
Sin embargo, consideran que esas iniciativas todavía no se traducen en resultados concretos.
«Llevamos años añorando ser esa ciudad con más atractivos turísticos que las demás, pero seguimos siendo la menos elegida», concluye el comunicado.
El pronunciamiento refleja la preocupación del sector privado por el presente de una actividad que constituye uno de los principales motores económicos de Concordia y que, tras una temporada invernal considerada histórica por sus bajos niveles de ocupación, reclama nuevas estrategias para recuperar competitividad frente a otros destinos de la región.
Las facultades de Ciencias de la Educación, Ciencias Económicas y Ciencias de la Administración de la Universidad Nacional de Entre Ríos desarrollarán de manera conjunta la Especialización en Docencia Universitaria en Ciencias Económicas (Dictamen CONEAU IF-2025-127638933-APN-CONEAU#MCH), una propuesta de posgrado destinada a profesionales que se desempeñan en la enseñanza superior y universitaria.
La carrera se dicta en modalidad a distancia y tendrá una duración de 18 meses con una carga horaria total de 60 créditos académicos, distribuidas semanalmente entre actividades sincrónicas y asincrónicas. Las preinscripciones se realizan vía SIU Guaraní de la UNER hasta el viernes 21 de agosto de 2026. La formación comienza el 4 de septiembre
Por consultas escribir a posgrado.fcedu@uner.edu.ar
Sobre la propuesta
La Especialización está orientada a la formación docente en el campo de las Ciencias Económicas y de la Administración, con foco en la construcción de herramientas didáctico-pedagógicas para la enseñanza universitaria. El trayecto promueve el diálogo entre los saberes disciplinares y las problemáticas epistemológicas, sociopolíticas, metodológicas y culturales que atraviesan el nivel superior, incluyendo los procesos de enseñanza y aprendizaje mediados por la virtualidad.
Entre sus propósitos, la carrera busca formar especialistas comprometidos con la organización, la gestión y la innovación en la universidad; brindar herramientas teóricas y prácticas para la enseñanza en el área; promover una perspectiva interdisciplinaria para el diseño curricular en contextos sociohistóricos específicos; y fortalecer la reflexión sobre las propias prácticas como base para el desarrollo de propuestas pedagógicas.
El proyecto preliminar fue presentado hace años (2017), pero la Defensa Central de Concordia continúa sin convertirse en una realidad. En 2026, el escenario climático vuelve a colocar la discusión en primer plano: El Niño ya está presente, los organismos meteorológicos anticipan un escenario de lluvias superiores a lo normal y el Estado nacional puso en marcha mecanismos de preparación para la Cuenca del Plata. La pregunta es inevitable: ¿cuánto más habrá que esperar para que Concordia deje de discutir la obra y comience a construirla?
Hay obras que pueden esperar. Hay otras que, por las características del territorio y los antecedentes de la ciudad, deberían formar parte de una agenda de prioridades. La Defensa Central de Concordia pertenece a esta última categoría. El proyecto preliminar que se presentó públicamente años atrás fue concebido precisamente para proteger a sectores urbanos expuestos a las crecientes del río Uruguay. La propuesta nació de un trabajo conjunto en el que participaron profesionales vinculados al PIRNA de la UBA, CONICET, la UTN, CAFESG y otros especialistas, y contempló no solamente la construcción de una defensa contra las inundaciones sino también el manejo de las aguas pluviales que quedarían encerradas dentro del área protegida. El problema es que aquel proyecto, que alguna vez fue presentado como una alternativa concreta para reducir el riesgo hídrico de Concordia, sigue sin transformarse en una obra terminada. Y mientras tanto, el escenario climático de 2026 obliga a mirar nuevamente hacia el río.
El Niño ya no es una posibilidad: está presente
La discusión adquiere otra dimensión porque ya no estamos hablando simplemente de una hipótesis climática. El Servicio Meteorológico Nacional informó en julio de 2026 que las condiciones del ENOS son consistentes con una fase cálida, El Niño, y que para el trimestre julio-agosto-septiembre existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno continúe. La actualización de julio del Centro de Predicción Climática de la NOAA fue incluso más contundente: señaló que El Niño continúa fortaleciéndose, con una probabilidad del 97% de que persista hasta comienzos de la primavera de 2027.
El propio Estado argentino viene trabajando sobre este escenario. En mayo se reunió en Santa Fe la Mesa de Alerta Temprana y Preparación para El Niño 2026, con participación de organismos nacionales y representantes de las provincias de la Cuenca del Plata, incluida Entre Ríos, para evaluar escenarios de riesgo y fortalecer la planificación frente a posibles eventos climáticos extremos.
Y en junio, la Agencia Federal de Emergencias volvió a reunir a organismos científicos y autoridades de las provincias de la región para actualizar las perspectivas climáticas e hidrológicas y analizar sus posibles impactos. No es, entonces, una preocupación inventada. Hay organismos científicos, meteorológicos y de emergencia mirando hacia el mismo escenario.
El problema de Concordia no es solamente la lluvia: es el río
Para una ciudad como Concordia, el riesgo no puede analizarse únicamente mirando cuánto llueve dentro del ejido urbano. La historia de la ciudad demuestra que el comportamiento del río Uruguay, las lluvias sobre su cuenca y el funcionamiento de Salto Grande forman parte de una misma ecuación. Y justamente por eso resulta preocupante que una obra concebida para reducir el riesgo de inundaciones continúe sin materializarse. El proyecto preliminar establecía una cota de coronamiento de 18 metros, pero sus propios autores fueron terminantes: esa altura no significa seguridad absoluta ni riesgo cero. Incluso remarcaron que, si el río supera esa cota, debe existir un mecanismo de evacuación y un plan de contingencia permanentemente actualizado. La advertencia era clara. Una defensa no elimina el riesgo. Lo reduce. Y justamente por eso resulta todavía más importante construirla y, al mismo tiempo, preparar a la población para los escenarios que puedan superar su capacidad.
El proyecto original calculaba que unas 3.936 personas quedarían directamente protegidas por la Traza III, es decir, habitantes ubicados por debajo de la cota 18. Sumados a los aproximadamente 9.000 habitantes protegidos por la Defensa Sur, la construcción de la Defensa Central permitiría llevar a casi 13.000 la cantidad de personas directamente protegidas por defensas contra las crecientes. Son números que no deberían quedar archivados en un expediente. Son familias. Son viviendas. Son calles. Son comercios. Son escuelas, clubes, instituciones y servicios que, frente a una inundación extraordinaria, pueden quedar comprometidos. Y el problema no termina allí. Porque las defensas tampoco pueden ser utilizadas como argumento para seguir urbanizando indefinidamente las áreas de riesgo.
El proyecto advertía algo todavía más serio
Uno de los aspectos más importantes del anteproyecto fue probablemente el menos difundido. Los especialistas plantearon que la ciudad debía avanzar hacia lo que denominaron “riesgo informado”: que los vecinos conozcan qué puede ocurrir, cuáles son los niveles críticos del río y qué deben hacer cuando el agua se acerca a las cotas de seguridad. La advertencia mantiene una vigencia extraordinaria en 2026. Porque construir una defensa sin construir simultáneamente una cultura de prevención sería repetir un error conocido. La defensa debe ir acompañada de:
un mapa actualizado de las zonas inundables;
identificación precisa de las viviendas ubicadas debajo de las cotas críticas;
un registro actualizado de personas mayores, personas con discapacidad y familias que necesiten asistencia especial;
corredores de evacuación claramente señalizados;
centros de evacuados previamente determinados;
transporte disponible para una emergencia;
protocolos para mascotas y animales;
comunicación directa con los vecinos;
simulacros periódicos;
y un sistema de alertas que no dependa de que el agua ya haya llegado a las calles.
¿Por qué esperar a que el agua llegue?
Aquí aparece la pregunta política que Concordia debería comenzar a hacerse. Si los organismos nacionales ya están preparando escenarios ante El Niño, si el SMN advierte sobre la continuidad del fenómeno y si las propias autoridades nacionales están hablando de posibles excesos hídricos en la Cuenca del Plata, ¿qué está haciendo Concordia para prepararse? El Estado nacional incluso aprobó en 2026 un esquema de coordinación federal para el ENOS 2026/2027, precisamente porque las previsiones contemplan un mayor riesgo de precipitaciones por encima de los valores normales, especialmente durante la primavera y el verano. No se trata de sembrar miedo. Tampoco de anunciar una inundación que todavía no ocurrió. Se trata de algo mucho más elemental: prevenir antes de lamentar. Y eso significa que el municipio debería informar, explicar y preparar.
No se propone evacuar hoy: se propone estar preparados
Hablar de evacuación no significa necesariamente ordenar que miles de personas abandonen sus viviendas en este momento. Sería irresponsable plantearlo sin una alerta hidrológica concreta. Pero sería igualmente irresponsable esperar a que el río alcance niveles críticos para recién entonces comenzar a explicar a miles de familias qué deben hacer. La verdadera prevención consiste en que los vecinos de las zonas potencialmente afectadas sepan desde ahora si sus viviendas se encuentran dentro de un área de riesgo, qué nivel del río activa una evacuación, hacia dónde deben dirigirse y quién se ocupará de trasladarlos. En otras palabras: una eventual evacuación debe comenzar a prepararse mucho antes de que comience la emergencia. Y si los pronósticos estacionales anticipan un período de mayor riesgo, el momento de organizar esa preparación es antes, no cuando el agua ya está entrando por las puertas.
La Defensa Central no puede seguir siendo solamente un proyecto
El anteproyecto contemplaba una solución técnicamente compleja: terraplenes, muros de hormigón, defensas móviles, reservorios y tres estaciones de bombeo para manejar las cuencas La Rioja, Puerto y Manzores. La cuenca del Manzores era identificada como la más importante, con una superficie de aproximadamente 580 hectáreas y una estación de bombeo proyectada con diez bombas de un metro cúbico por segundo cada una. Es decir, no estamos hablando de una simple pared levantada frente al río. Es una infraestructura hidráulica urbana de enorme importancia para el futuro de Concordia. El proyecto original estimaba una inversión de 37,3 millones de dólares, calculada en aquel momento, y señalaba un período de recupero económico de aproximadamente cuatro años. Naturalmente, ese valor no puede ser presentado en 2026 como el costo actual de construcción. Después de tantos años resulta indispensable actualizar el proyecto ejecutivo, recalcular cantidades, costos, impacto ambiental, sistemas de bombeo, materiales, expropiaciones y toda la ingeniería necesaria. Pero justamente ahí aparece otra pregunta: ¿Dónde está esa actualización?
Traza IV de la Defensa Central – Proyecto preliminar
Una obra para proteger el presente, pero también para pensar el futuro
El debate tampoco debería limitarse a levantar defensas cada vez más altas. Los propios especialistas que diseñaron el anteproyecto plantearon la necesidad de pensar en horizontes de varias décadas, incluyendo una eventual relocalización progresiva de sectores sometidos a riesgo y nuevas formas de urbanización que eviten seguir ocupando zonas vulnerables. Eso significa que Concordia necesita una política hídrica de largo plazo. No una obra aislada. No una reacción cada vez que el río comienza a crecer. No un operativo improvisado cuando aparecen las primeras familias con el agua dentro de sus viviendas. Hace falta una política de Estado para el río Uruguay.
2026 debería ser el año de la decisión
Concordia ya tuvo la Navidad bajo agua de 2015. Conoce las consecuencias de una creciente extraordinaria. Conoce el impacto económico y social que produce una inundación. Y también conoce, desde hace años, cuál es una de las alternativas de infraestructura que permitiría reducir sustancialmente ese riesgo. Ahora tiene algo más: un escenario climático que obliga a dejar de mirar el problema como una posibilidad lejana. El SMN señala que El Niño está presente y que su continuidad es altamente probable. La Nación ya puso en marcha mecanismos de coordinación para prepararse frente a los posibles efectos en la Cuenca del Plata. El INTA advierte sobre el riesgo de precipitaciones por encima de lo normal y excesos hídricos en determinadas regiones. Mientras tanto, Concordia debería hacerse una pregunta que ya no admite demasiadas postergaciones: ¿Vamos a esperar otra gran creciente para volver a hablar de la Defensa Central? La respuesta no debería ser otra reunión, otra presentación ni otro proyecto preliminar. Debería ser una decisión. Actualizar el proyecto. Conseguir el financiamiento. Licitar. Construir. Y, simultáneamente, preparar a los vecinos. Porque una ciudad verdaderamente preparada no es aquella que espera que el río no crezca. Es aquella que sabe qué hacer cuando el río inevitablemente crece. Y si existe una lección que dejaron las inundaciones del pasado y las advertencias de los especialistas, es precisamente ésta: la prevención no comienza cuando llega el agua. Comienza mucho antes. Concordia todavía está a tiempo. Pero el tiempo, frente al río, también es una variable de riesgo.
En diálogo con el programa Punto de Inflexión (Radio Rivadavia Concordia 106.1), la presidenta ejecutiva del EMCONTUR analizó la temporada de invierno, las estrategias de promoción internacional y el explosivo crecimiento del turismo de reuniones, que registró un incremento del 195 % en el primer semestre de 2026.
La subsecretaria de Turismo y presidenta ejecutiva del Ente Mixto Concordiense de Turismo (EMCONTUR), Belén Schauvinhold, brindó una entrevista radial en la que repasó la actualidad del sector, las proyecciones ante contingencias climáticas y el trabajo público-privado para posicionar a la ciudad como un polo regional de eventos y congresos.
Uno de los ejes más destacados de la charla fue el fuerte impulso que viene experimentando el turismo de eventos y convenciones, un segmento clave para romper la estacionalidad económica de la ciudad.
Según detalló la funcionaria, la progresión de los números refleja un crecimiento sostenido: mientras que en 2024 Concordia albergó 73 eventos —logrando ingresar al Top 10 nacional de AOCA (Asociación Argentina de Organizadores y Proveedores de Exposiciones, Congresos, Eventos y Burós de Convenciones)— y en 2025 trepó a 97, la primera mitad de este año mostró un salto histórico.
«En el primer semestre de 2025 tuvimos 39 eventos y en el mismo período de 2026 alcanzamos los 115. Es un crecimiento del 194,9 %, lo que demuestra que la estrategia que estamos implementando junto al Buró y la parte privada está dando excelentes frutos», subrayó Schauvinhold.
La funcionaria destacó la alta rentabilidad de este tipo de turismo: «El asistente a congresos realiza un gasto promedio cercano a los 200 mil pesos en alojamiento, gastronomía y comercios local, generando tres veces más impacto económico que el turismo convencional». En este esquema, la conectividad aérea con la empresa Humminbird y la infraestructura del Centro de Convenciones —que ya concentra el 50% de las actividades— resultan piezas clave.
Vacaciones de invierno y expansión de mercados
Al ser consultada sobre el balance de las vacaciones de invierno, la titular del EMCONTUR señaló que la ocupación en Concordia se mantuvo estable en la media nacional (entre un 53% y 60%), mostrando un comportamiento plano y sostenido a diferencia de los picos bruscos de años anteriores.
En cuanto a las estrategias de captación, Schauvinhold remarcó la importancia de no depender únicamente del mercado emisor tradicional (CABA y Provincia de Buenos Aires), saliendo a promocionar la oferta concordiense en provincias como Santa Fe, Córdoba, Misiones, Corrientes, Cuyo y el sur de Brasil, además de sostener el flujo constante de turistas uruguayos.
Turismo de naturaleza y reunión clave en Colón
Ante los pronósticos del fenómeno de «El Niño» para los próximos meses, la funcionaria anticipó que este martes participará de una cumbre de secretarios de Turismo de la costa del río Uruguay en la ciudad de Colón, junto al secretario provincial Jorge Sato, para definir un plan de contingencia y promoción conjunta.
«Entre Ríos y Concordia no son solo sol y playa. Tenemos una diversidad enorme con las tres complejas termales, la pesca deportiva del dorado —que atrae a un público internacional de alto poder adquisitivo—, nuestros viñedos con la producción vitivinícola, el Castillo San Carlos, el Complejo Salto Grande y la cercanía al Parque Nacional El Palmar», enfatizó.
Finalmente, anunció que este 5 y 6 de agosto, Concordia estará presente con un stand propio en Meet Up Buenos Aires, la feria más importante del turismo de reuniones del país, para continuar negociando la llegada de nuevos congresos e inversiones a la capital de la región de Salto Grande
La causa de los seguros avanza y complica al exintendente de Concordia. La Justicia rechazó el pedido de nulidad y sobreseimiento presentado por su defensa. La investigación busca determinar por qué el municipio incorporó intermediarios privados para gestionar seguros con el IAPSER, pese a que ya mantenía una relación contractual directa con la aseguradora estatal.
La denominada causa de los seguros continúa avanzando y mantiene imputado al exintendente de Concordia, Enrique Cresto, luego de que la Justicia rechazara el planteo de nulidad y el pedido de sobreseimiento presentado por su defensa.
El expediente investiga presuntas negociaciones incompatibles con la función pública y fraude contra la administración pública, a partir del mecanismo utilizado durante la gestión municipal para la contratación y administración de seguros a través del Instituto Autárquico Provincial del Seguro de Entre Ríos (IAPSER).
El caso vuelve a poner bajo la lupa una pregunta central: ¿por qué la Municipalidad de Concordia necesitaba incorporar intermediarios privados en una relación comercial con una aseguradora estatal con la que ya contrataba directamente?
Un productor “ad honorem” que terminó cobrando millones
Uno de los principales capítulos de la investigación se remonta a fines de 2019, cuando, mediante la Resolución Nº 11.592/19, la Municipalidad designó a Ignacio Caprarulo como productor asesor de seguros.
La resolución establecía que la función tendría carácter “ad honorem”, es decir, que no implicaría una remuneración por parte del municipio. Entre sus tareas figuraban el asesoramiento y la capacitación.
Sin embargo, el expediente judicial puso el foco en otro aspecto de aquella designación: Caprarulo habría actuado como intermediario entre la Municipalidad y el IAPSER y percibido importantes comisiones abonadas por la propia aseguradora provincial.
Según la documentación incorporada a la causa, durante 2023 habría recibido aproximadamente 20,7 millones de pesos, además de un remanente correspondiente a enero de 2024.
La cuestión que analiza la Justicia no es solamente cuánto dinero se pagó en concepto de comisiones, sino qué justificación tenía la intervención de un productor privado en una contratación que involucraba a una aseguradora estatal y a un municipio que ya mantenía vínculos comerciales directos con ella.
Cambió el intermediario, pero no el mecanismo
La investigación también pone la lupa sobre lo ocurrido en octubre de 2023, cuando, hacia el final de la gestión de Cresto, Caprarulo fue reemplazado por CETW Brokers S.A.
De acuerdo con lo señalado en el expediente, la nueva intermediaria habría percibido aproximadamente 8,9 millones de pesos entre noviembre de 2023 y enero de 2024, únicamente por la administración de las pólizas relacionadas con riesgos del trabajo.
Para la Fiscalía, el reemplazo no habría alterado sustancialmente el mecanismo cuestionado: cambió el intermediario, pero continuó el esquema de comisiones.
La pregunta que busca responder la Justicia
El núcleo de la investigación pasa por determinar qué necesidad concreta existía de incorporar productores o brokers privados en una relación donde la Municipalidad contrataba con el IAPSER, una aseguradora perteneciente al Estado provincial.
La Fiscalía sostiene que los intermediarios no habrían sido incorporados con el objetivo de generar competencia entre distintas compañías aseguradoras ni, según la hipótesis investigativa, para obtener mejores condiciones contractuales.
Por eso, uno de los interrogantes centrales consiste en determinar qué servicio prestaban los intermediarios y por qué ese servicio justificaba el pago de comisiones millonarias provenientes del sistema asegurador.
También están bajo análisis los procedimientos administrativos utilizados para concretar las designaciones, los eventuales dictámenes técnicos que las respaldaron y los controles realizados antes de autorizar las operaciones.
Quiénes están imputados
Además de Enrique Cresto, la investigación alcanza al exsecretario de Gobierno Aldo Álvarez, Fernando Barboza, a los expresidentes del IAPSER Juan Domingo Orabona y Tomás Proske, a Ignacio Caprarulo y a otros involucrados.
En el caso de Cresto, la Fiscalía sostiene que habría tenido participación necesaria, al considerar que su intervención resultó determinante para incorporar productores privados en la relación entre la Municipalidad y la aseguradora estatal.
Se trata, de todos modos, de una hipótesis de la acusación que deberá ser probada en el marco del proceso judicial y que no implica una condena ni una declaración de responsabilidad penal.
La Justicia rechazó el sobreseimiento
Durante 2024, la defensa de Cresto consiguió el apartamiento del entonces fiscal José Arias. La investigación, sin embargo, continuó bajo la conducción de los fiscales Daniela Montangie y Tomás Tscherning, quienes formalizaron las imputaciones en diciembre de 2025.
Posteriormente, la defensa del exintendente pidió la nulidad de la imputación y su sobreseimiento. Entre sus argumentos sostuvo que la Municipalidad no había pagado las comisiones cuestionadas y que las decisiones administrativas adoptadas durante la gestión se encontraban dentro del marco de la normativa vigente.
Pero el 19 de junio de 2026, el juez de Garantías Mauricio Guerrero rechazó ambos planteos.
El magistrado consideró que la imputación presentaba una descripción suficientemente clara de los hechos investigados, incluyendo fechas, conductas atribuidas y calificación legal, por lo que entendió que no existían motivos para impedir que la investigación continuara.
Un expediente que todavía tiene muchas preguntas abiertas
Con esta decisión, Enrique Cresto continúa imputado y la causa de los seguros sigue su curso.
Ahora la Justicia deberá determinar si la incorporación de intermediarios privados en la contratación de seguros con el IAPSER respondió a una necesidad concreta de la administración municipal o si, por el contrario, el mecanismo utilizado pudo haber generado un perjuicio para el Estado.
La cuestión de fondo queda planteada: si una función fue presentada como “ad honorem” para el municipio, pero alrededor de ella se generaron comisiones millonarias pagadas por una aseguradora estatal, ¿qué beneficio concreto obtuvo la Municipalidad y qué justificó la intermediación?
Ese es, precisamente, uno de los interrogantes que la investigación judicial intenta despejar.
Se encuentran abiertas las inscripciones a los cursos y talleres no arancelados (cupos limitados) que se dictan en la Biblioteca Serebrinsky –Urquiza 721- de Concordia Cooperativa. Horarios de atención: de lunes a viernes de 7:00 a 19:00 hs. Sábados de 8:00 a 12:00 Guitarra y canto (principiantes y avanzados) Programación y robótica (nivel I y II) Canto colectivo Ajedrez Word adultos Word básico y avanzado Excel básico y avanzado Diseño web Inteligencia artificial Innovación en herramientas educativas para docentes Uso de celular y otros dispositivos
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Este viernes, desde el área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, dieron a conocer el comportamiento que tendrá el río Uruguay durante las próximas horas.
Este viernes, desde el área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, dieron a conocer el comportamiento que tendrá el río Uruguay durante las próximas horas.
Comunicado
Según informaron en el nuevo parte, hasta la hora 15 de este sábado el caudal medio diario evacuado variará entre 16.500 y 15.500 metros cúbicos por segundo.
Asimismo, las cotas máximas en los puertos de Concordia y Salto no superarán los valores de 10,90 y 11,20 metros, respectivamente.
En tanto el nivel del embalse tenderá a 34,70 metros.