Hoy el automovilismo de Concordia y de toda la región está de luto. Se nos fue Roberto Pietroboni. Se nos fue Robert.
Se nos fue un gran tipo, de esos que ya no abundan. Un emprendedor incansable, un visionario, un apasionado de verdad.
Allá por el 91/92, cuando muchos solo hablaban, él hizo. Fue él quien impulsó, con inversión propia, con trabajo y con una pasión que contagiaba, el Autódromo de Concordia. Esa base enorme que hoy disfrutamos, esa estructura de boxes que sigue firme, lleva su marca, lleva su sueño.
Roberto siempre quiso más y siempre quiso lo mejor. No se conformaba. Viajaba kilómetros para mirar, para copiar, para traer ideas y categorías importantes a nuestra ciudad. Quería que Concordia estuviera en lo más alto y lo logró a fuerza de generosidad y de empuje.
Se ganó el respeto de todos en el ambiente de los fierros, pero sobre todo se ganó amigos. Porque era un tipo generoso, de gran corazón, de palabra y de abrazo sincero. Su pasión lo llevó también a subirse a un auto de carrera y a correr, y quienes tuvimos el honor de acompañarlo en esas carreras sabemos que creímos en él no solo como piloto o dirigente, sino por la gran persona que era.
Hoy nos toca despedirlo con un nudo en la garganta y con un GRACIAS enorme. Gracias, Robert, por haber puesto esa primera piedra, esa piedra tan grande, que nos permitió empezar a construir lo que hoy es nuestro autódromo.
La comunidad de los fierros te despide de pie.
Chau, querido Robert. Viajá tranquilo. Dios vio todo lo que hiciste y sabe que cumpliste con creces en esta vida.
Se te va a extrañar mucho.
Que descanses en paz.
Análisis Litoral





