Guillermo Michel y Enrique Cresto recorren Entre Ríos predicando la unidad. Lo hacen sin peso propio en sus ciudades de origen – Gualeguaychú y Concordia – y buscando sumar a intendentes y dirigentes emergentes. En el peronismo crece la desconfianza: ¿unidad o plataforma de lanzamiento?
El peronismo entrerriano ensaya su reconstrucción a los tumbos. Después de la derrota de 2023 y con una fragmentación que no logra suturar ni el Consejo Provincial que hoy preside la diputada Silvia “Nene” Moreno, el PJ inició una serie de encuentros en el interior profundo que, bajo la consigna de la unidad, esconden la primera movida del 2027.
La última parada fue San José de Feliciano. Allí, en la casa del partido, se montó lo que los organizadores vendieron como un “encuentro mágico” de militancia. En los hechos, fue la foto que necesitaban dos nombres: Guillermo Michel y Enrique Cresto.
Acompañados por Adrián Fuertes – intendente de Villaguay por tercera vez -, por el intendente de Piedras Blancas, Gino Mesquida, por el presidente municipal de Feliciano, Damián Arévalo, y por Gustavo Bastián – ex intendente de San José -, Michel y Cresto llegaron con un discurso calcado: escuchar, recorrer, poner el oído y construir una alternativa para el 2027 frente al ajuste de Milei y Frigerio.
Los candidatos sin ciudad
El problema es el punto de partida.
Michel intenta instalarse como referencia provincial cuando en su propia ciudad, Gualeguaychú, no logró construir una estructura que lo sostenga. Sin intendencia, sin concejo propio y sin una militancia que lo reconozca como conductor local, su proyección depende exclusivamente de un armado por afuera.
Algo similar – y más crudo – le ocurre a Cresto en Concordia. La que supo ser la capital histórica del peronismo entrerriano, el bastión que garantizaba 30 puntos de piso, hoy está lejos de responderle. Tras su paso por la intendencia y por ENOHSA, Cresto no pudo retener la ciudad, no pudo ordenar la interna y terminó cediendo incluso el discurso de la unidad local que ahora predica en el resto de la provincia. “Ahora se lo prestamos a Feliciano, pero por un rato”, ironizó él mismo en Feliciano al hablar de Concordia.
“Logramos una mesa de unidad donde están todos los actores”, dijo Cresto para justificar su presencia. Pero esa mesa de unidad que menciona para Concordia no se tradujo en votos ni en conducción real. Y es esa debilidad de origen lo que genera ruido en el resto de las seccionales.
La unidad como excusa
En cada pueblo repiten la misma fórmula: llegar, felicitar al intendente local por haber retenido el municipio – Feliciano y Villaguay son dos de los pocos que le dieron un triunfo al peronismo en 2023 -, hablar de la gente que “viene a pedir para pagar la luz” y cerrar con el latiguillo de un proyecto provincial con “medidas rápidas y urgentes”.
Fuertes fue el más sincero: “No somos candidatos, pero creemos que es importante estar”. Es el intendente con territorio y gestión quien termina legitimando la recorrida de quienes hoy no lo tienen.
Por lo bajo, entre intendentes, diputados y dirigentes nuevos que emergieron después de la derrota, a la movida ya le pusieron nombre: “el caballo de Troya”. Desconfían. Sospechan que la prédica de la unidad es, en realidad, el vehículo para instalar la dupla Michel-Cresto como única opción provincial cuando todavía no hay ni programa ni autocrítica.
“Nos vienen a convencer de la unidad, pero la unidad que nos proponen es atrás de ellos”, resume un intendente del norte que participó de la reunión de Federal y de Feliciano y pidió reserva. “Nos piden que pongamos el territorio que ellos no tienen”.
Nene Moreno, como presidenta del PJ provincial, intenta contener y darle institucionalidad a esa gira. La viceintendenta de Feliciano y Arévalo hablaron de armar mesas de trabajo en educación, salud y producción. Es lo poco concreto que queda después de los discursos sobre la doctrina, el Movimiento Nacional Justicialista y el manual de procedimientos.
El PJ que viene
El peronismo entrerriano tiene un problema real: no tiene liderazgos claros, perdió la provincia y muchos de sus municipios, y enfrente tiene una gestión provincial que aún conserva aire. Necesita recorrer, sí. Pero la reconstrucción no puede hacerse de arriba hacia abajo con candidatos que buscan en el interior el apoyo que no consiguen en su propia cuadra.
Mientras tanto, la gira sigue. De Feliciano a Federal, de Federal a Villaguay. Michel y Cresto insisten. En cada foto suman un intendente con gestión. En cada discurso hablan de los jóvenes y de la movilidad social ascendente.
En cada pueblo que visitan, sin embargo, la pregunta es la misma: ¿vienen a unir al peronismo o vienen a usarlo?

Mariano David Guerrero
Analista Politico







